El Mundo
Cuando iniciaba mis lecturas esotéricas y comenzaba a conocer el Tarot, la carta de El Mundo me parecía inmensa, tanto como su nombre; una infinita gama de posibilidades a presentarse en un diminuto lapso al que llamamos vida. Sin embargo solía vivir apegada a un falso ritmo, a un látigo imaginario que contradecía la magia de la carta y de mi propio ser y sí, seguía apareciendo en mi camino como una señal que me imploraba renunciar al círculo vicioso que recorría día con día.
Como cada mañana, sostenía la respiración por unos segundos antes de tocar el suelo con las plantas de mis pies, ya cansados. Sentía el agua atravesar mi garganta y regar mi interior con una insípida sensación y pensaba hacia mis adentros que todo estaría bien porque estaba haciéndolo “todo bien”. Y como no quise ver nunca la frustración que recorría mis venas sustituyendo la sangre, fue el mismo infierno el que se apiadó de mi alma y mandó al diablo en carne y hueso para sacarme del ciclo.
El Diablo, pues, me sacó de la carretera recta, me arrastró a su montaña rusa y con la carta de El Mundo en mano, me enseñó su significado verdadero: la danza del Universo, el flujo constante de la vida, la aceptación de cada una de las emociones, la tolerancia a la fiebre que invade el cuerpo con frecuencia. Giró La Rueda de la Fortuna y me dio perspectiva: pude ver dónde estuve, dónde estoy; me dio la sabiduría de El Ermitaño, que desde la soledad de su mente se enfrentó a sí mismo a pesar de salir herido del viaje de sus emociones.
Hoy sé que vivo en cuenta regresiva, pero cada vez le temo menos a La Muerte porque sé que ya no voy en la misma dirección que todos los demás, sé que en estos momentos soy más como El Mago porque me acompaña el infinito y lo he aceptado, que no avanzo con los ojos cerrados porque he sido testigo de la flora de una carretera, de la lluvia feroz golpeando un parabrisas, del granizo derritiéndose en mis manos, de un suspiro bendito en mi oído…del roce de las manos de El Diablo en cada poro de mi piel que ahora se humecta con la vida misma y por fin ha aprendido a respirar.

Me pone la piel de gallina... eres muy buena escribiendo. Nunca dejes de hacerlo!!
ResponderEliminar<3 Qué bonito leer esto. ¡Gracias!
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