Porter de la casa
Que la báscula subiera era lo peor que me podía pasar. Afirmación un tanto dura, pero no hay nada más cierto que eso. La obsesión con la que subía a ese aparato era —casi— enferma y, ¿les cuento algo? Solía temerle a la cerveza de una manera descomunal. Hoy lo digo sentada en una cervecería, yo sola, con mi tercer vaso servido y con todo el temor del mundo, pero sin detenerme de todas formas. Me escudo, tal vez, en que ahora sé beber. Igual... ¿a quién le importa?
Ajá, no cambié tanto como parece, sólo recordé que no soy el centro del Universo (difícil para algunos, ¿no?). Si bien cada uno es el personaje principal en su propia historia, de cualquier forma sirve recordar lo insignificantes que somos. No me he pesado en años y nada ha cambiado, la verdad; la ropa me queda bien y, a ratos, no tanto, pero igual quepo ahí, en prendas que conservo desde hace mucho. Nunca he sido de ir de shopping, ni de probarme mil cosas, no soy esa persona. Luego me di cuenta de que tal vez, si estuviera cómoda en mi propia piel, me gustaría más experimentar (pero no).
Y luego pasan cosas que me hacen ponerlo todo en contexto. Recién mandé un mensaje que dice que cada vez creo más en el karma y sí, vaya. Especialmente hoy, he visto gente que antes miraba hacia arriba y que ahora está en el fondo del pozo más hondo. Me paro frente al espejo con eso en mente y veo que lo he hecho realmente bien. Tal vez, pienso, no he tenido la oportunidad de disfrutar tanto de lo que soy, pero... ¿en serio? No he pasado por tantos dilemas carnales. De amor, tal vez, pero en lo banal, honestamente nunca. Bueno, quizás a los 16, cuando recién conocí lo que era "enamorarse" al tiempo que las hormonas, como a todos, me jugaban chueco.
A pesar de todo, siempre he hecho lo que he querido y, quien me conozca (de verdad), no podrá decir lo contrario. ¿Si me siento orgullosa?, no de todo, la verdad, pero en su mayoría, tranquila. De nuevo, quisiera saber si hay alguien a quien le interese, porque creo que no. Tal vez ese es el secreto de la felicidad, entender que no importamos tanto como creemos. Se los digo sentada en medio de un lugar donde todo mundo viene acompañado, donde la música suena fuerte y yo la ignoro, con audífonos, donde todos socializan y yo evado, donde todos visten de una forma y yo de otra. Como siempre, siendo yo, sin que nadie se fije de todas maneras.
Solía sentirme incómoda ante este tipo de situaciones. Hoy no podría describirles cómo actúo ante una horda de personajes que parecen haber sido escritos por el mismo autor (tendrían que verlo). No soy especial, sólo me he atrevido a cuestionarme las cosas, a salir de lo que me han dicho que tengo que hacer. Soy, sin duda, todo lo que temían y sí, me convertí en eso que a los adultos les daba miedo cuando era recién una niña que crecía; nada me importa y todo a la vez.
"No me pidas que no vuelva a intentar que las cosas vuelvan a su lugar", dice WOS mientras yo, inmersa en este texto, pretendo no mirar a nadie y, qué sorpresa me llevo al darme cuenta de que, en realidad, no sé quiénes están aquí. No los he visto y seguramente no volveré a verlos.
Bajo las luces cálidas que alumbran este lugar, yo, bastante sobria —debo aclarar—, recuerdo esos momentos pasionales de manera nítida. No pregunten por qué. A nadie en especial, sólo a mí, viviendo, quizás, el sueño de varios, pero... ¿y qué? ¿No he trabajado por ello? Y no, no soy incluyente, soy la peor basura cuando elijo a quién darle mi energía; soy un ente desconocido, no puedo pensar como yo, no puedo decidir como yo y vaya que eso me ha funcionado.
Hacía tiempo que no venía por acá, "cosa que lo controla todo". Hemos cambiado, hemos mutado, como podrás ver. Hoy no pido nada, porque lo tengo todo; sólo reitero lo mucho que ahora creo que existes. No sé cómo llamarte y no te daré un nombre, pero tengo certeza de que nunca has dejado mi lado. Ambos sabemos qué sigue, ¿cierto? Ambos sabemos que hay un propósito que no permitirás que deje sin cumplir. Sólo ilumina un poco más el sendero, que mis ojos fallan más cada día y, a veces, el ser humano me impide observarlo todo.
No, no está todo bien, pero tampoco todo mal. Se los digo porque ya estuve donde todo estaba mal y esto no se siente, para nada, cercano a ello. Yo no sólo ya morí, también maté; no me crean si no quieren, reitero que a nadie le importa. Si estoy aquí hoy es porque he tenido una segunda oportunidad (tercera, cuarta, quinta, sexta...) y sé que vivir tanto —a tan corta edad— trae algo de excesos. No hablo de drogas, hablo de pensamientos, ideas, experiencias; bueno, tal vez sí son drogas después de todo. Lo que no trae consigo es fe, más bien la he ido perdiendo conforme entiendo de qué se trata todo esto. No dejen que les mientan, sí es una mierda, pero dentro de todo, se puede hacer lo que uno quiera, siempre y cuándo se hagan las preguntas correctas.
Ya hablé de eso antes. Me da gusto verme ahora y darme cuenta de que sigo siendo la antítesis de todo lo que se considera correcto. Ni siquiera me esfuerzo, sólo soy y estoy. Pero todo se acomoda tal como debe, siempre, sin falta. Hoy lo reitero más que nunca. Siempre digo eso, porque sí, siempre reitero y aún así sigo dudando de mí (qué incongruencia).
Sin exagerar, creo que WOS es el soundtrack perfecto para este texto, porque cada que he escrito una nueva frase, me doy cuenta de que él sigue aquí, cantando algo completamente relacionado con ello. Supongo que es la magia de la música, de encontrar a quien pueda decir lo que uno no se atreve. Irónico para un escritor, creo. Confieso que yo siempre me freno al escribir, sobre todo cuando sé que voy a publicarlo (o a cantarlo). No debería, para nada, pero igual supongo que es la costumbre de que siempre haya quien te dé su opinión sin que la pidas.
He dicho tanto hoy, que hasta olvidé lo de la báscula. Creo que de eso se trata la vida un poco, de aprender a dejar el pasado donde va, aunque haya sido apenas hace unos minutos, literalmente. No me arrepiento de nada, no sé si lo voy a publicar, si lo voy a hacer canción o si lo guardaré en este diario, sólo sé que lo necesitaba. A quien lo lea, a quien también lo necesite, a quien no tenga nada que hacer y se haya dado una vuelta por acá, gracias.

Comentarios
Publicar un comentario