Kate en el país del Division Bell
El domingo llegaba casi a su fin. La noche avanzaba, alistaba el lienzo en blanco, tinta fresca. Nada alumbraba la casa ya, aunque el borde de las cortinas dejaba entrever la tenue luz de la luna que, por cierto, era totalmente llena. Me había propuesto a hacer de aquel sueño una aventura. La temperatura era tan cálida, que mi cuerpo huía de las telas. Mi espíritu, encerrado desde hacía ya algún tiempo, exigía su pronta liberación. En los oídos, el creciente y suave registro de Cluster One anunciaba la hora en que toda idea, cualquier loco pensamiento que hubiese sido relegado antes, regresara de entre los muertos, y caminara de nuevo por los ahora lúcidos andenes de mi mente. Era, pues, sólo el puente entre el estado natural de alerta y la relajación total...
La primera nota de bajo de What Do You Want From Me, retumbaba (ida y vuelta) por mi espina dorsal, creando la primera conexión de mi cuerpo con la tierra debajo de todo lo que habitaba. Estaba ahora atada al suelo, con raíces crecientes, nutriéndome del agua del planeta. "As you look around this room tonight, settle in your seat and dim the lights (...)". Gilmour ofrecía el pase directo al país del Division Bell. No había vuelta atrás, estaba dentro. Poles Apart iniciaba un viaje descendente hasta el infierno personal, creado para ver todo lo que estaba perdido, y que jamás pensé tener enfrente de nuevo. Aquel sentimiento se asemejaba al de ser sumergida en una alberca sin posibilidad de salir. Absorbía todo lo que mis sentidos captaban, y eso me ahogaba aún más. Agonizante, logré escuchar la envolvente guitarra que Marooned dejaba escapar. De pronto, la explosión. Conforme crecía la canción, mi ser parecía una bomba, un volcán, o ambas cosas a la vez. Ya no me ahogaba en mí, ahora todo afuera se quemaba. El humo parecía hacerme levitar, colocándome de pie frente a mí misma: "I woke up to the sound of drums, the music played, the morning sun streamed in. I turned and I looked at you (...)". Sin duda había escogido una noche espectacular, el tiempo perfecto, A Great Day for Freedom. No había espejo alguno, sin embargo había logrado observar todo aquello de mí que no permitía que siguiera andando. Las cadenas se rompían, ahora podía elevarme de verdad.
Gilmour, apoyado por coros majestuosos, celebraba el funeral de algo que había sido eliminado por fin. Mi yo anterior había sido expuesto, juzgado y condenado al fuego. Ahora se cantaba despidiéndole: "He's torn in all directions, and the screen is still flickering, waiting for the flames to break." Sonaba lúgubre Wearing the Inside Out, y a la vez, daba cierta noción de esperanza ante lo que estaba por ocurrir. Para aquel momento, ya todo era completamente distinto. Era como ver un amanecer perfecto desde la cima de la montaña. Todo en mí se llenó de aire fresco, como un respiro que necesitaba tomar. Estaba de pie, en el borde, pero no sentía vértigo ni miedo alguno. Ya había estado en el límite antes, consciente e inconscientemente. Y ahora lo recuperaba todo, y lo escuchaba repetidamente: Take it Back me recordaba la fuerza, le otorgaba seguridad a un nuevo espíritu. Era tiempo de saberlo, un balde de agua helada. Ya había visto lo interno, era el turno de lo externo. Estaba más arriba que nunca, mirando todo y a todos desde ahí. Reconocía el tiempo, el espacio, y cada una de las emociones por las que, alguna vez, había pasado. Sabía, pues, que no podía estancarme más. Coming Back to Life era el impulso, el punto de partida. El camino que antes se había difuminado, ahora lucía perfectamente claro. El destino se había escrito de nuevo.
Había evolucionado. No me sentía lista para aterrizar, pero el vuelo era turbulento. Me preguntaba si habría forma de explicarlo, lo que le hacía a la gente el país del Division Bell. Quería seguir explorándolo. Keep Talking, era como hablar sin hablar. Me comunicaba telepáticamente, nos leíamos, el país y yo. Me decía que ya había perdido demasiado tiempo, que había enfocado demasiada energía en mirar atrás. Un relámpago melancólico me golpeó repentinamente. Lost for Words me mandaba a través de un túnel sin luz. Me guiaba el sonido de las campanas que se escuchaban al otro lado. Sonaban para mí, era la introducción del fin. A pesar de ello, tenía fe en algo. High Hopes, se llamaba. Yo estaba bien, todo era real. Lo había visto y sentido. Flotaba en el espacio, sin rumbo alguno. El magnético solo de guitarra me arrastraba a través del túnel, y las campanas, de pronto, se volvieron ensordecedoras.
La alarma. Los sentidos reactivados, sed. El aroma del café recién hecho. Había vuelto. Me había reconstruido, como si hubiese sido internada lejos de la Tierra. No tomó más de una noche, y la expectativa había sido, no sólo cumplida, sino superada. Inmediatamente quise explicar cómo había sido, pero no pude emitir una sola palabra. Fui, pues, al lienzo blanco y nuevo, y pude únicamente describirlo como una fuerza extraña me lo dictaba:
"The grass was greener
The light was brighter
The taste was sweeter
The nights of wonder
With friends surrounded
The dawn mist glowing
The endless river
Forever and ever..."
¡Excelente escrito!, muy Lovecraftian en su suceder...Las descripciones sonoras deben, como están aquí planteadas, darnos las ganas de emprender el mismo viaje de quien narra en primera persona...Felicidades!!
ResponderEliminar¡Agradezco mucho tu comentario, Gerardo! Este es el efecto de la buena música. ¡Gran abrazo!
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