El Mundo
Cuando iniciaba mis lecturas esotéricas y comenzaba a conocer el Tarot , la carta de El Mundo me parecía inmensa, tanto como su nombre; una infinita gama de posibilidades a presentarse en un diminuto lapso al que llamamos vida. Sin embargo solía vivir apegada a un falso ritmo, a un látigo imaginario que contradecía la magia de la carta y de mi propio ser y sí, seguía apareciendo en mi camino como una señal que me imploraba renunciar al círculo vicioso que recorría día con día. Como cada mañana, sostenía la respiración por unos segundos antes de tocar el suelo con las plantas de mis pies, ya cansados. Sentía el agua atravesar mi garganta y regar mi interior con una insípida sensación y pensaba hacia mis adentros que todo estaría bien porque estaba haciéndolo “todo bien”. Y como no quise ver nunca la frustración que recorría mis venas sustituyendo la sangre, fue el mismo infierno el que se apiadó de mi alma y mandó al diablo en carne y hueso para s...