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Mostrando entradas de 2019

La noche de la tormenta

Corría el mes de agosto en sus últimos días. La situación del país era tenebrosa, cada vez más. Los lugares de resguardo eran escasos, las noticias se leían y escuchaban como cuentos de terror; las mañanas se habían convertido en un foro de comedia televisada, proveniente del alto mando, mientras que las calles se pintaban de rojo escarlata, día tras día. El pánico colectivo nos llevaba a actuar sin pensar, devolviéndonos a nuestro estado primitivo. Ni la tecnología, ni la ciencia, ni los académicos lograban comprender el retroceso mental que parecía infectar a la sociedad. Dadas las circunstancias, la misma Tierra se encontraba en un estado de fuerte depresión. Pensaba para sí que el mundo estaba tomando actitudes muy extrañas, como si no la quisieran. Muy pocas naciones la procuraban, mientras la gran mayoría parecía más bien querer envenenarla. Mi país —en el que yo habitaba, pues— formaba parte del grupo de sicarios del planeta, por supuesto. De hecho, era un gran foco...

Take me from this Heartless Land...

La alarma. Un recuerdo abrumador de que nuestra alcoba no es infinita. La hora,  el momento que marca el inicio de otro día. Una hora para cada quién, un instante.  El baño matutino, la transición entre el despertar y el sueño; el aroma del café y su efecto. Correr de prisa, entrar en el auto. Un puñado de ansias, eso es lo que somos. Un sinfín de individuos encolerizados desde el momento en que abrimos los ojos empezamos a vivir.             Salir a  la calle, al trabajo, a la escuela. Intentar transitar las grandes avenidas saturadas, las calles maltratadas; el caos representado en carne propia. Respirar ahí afuera es como estar encerrado en una pecera con gases y ruidos infames. Cientos de autobuses y enormes vehículos de carga restregándonos en la cara ese veneno negro que, tarde o temprano, acabará con todo lo que conocemos. Las personas que permiten que esto suceda, deberían ser amarradas de frente, con la nariz dent...

Fear of the Dark

Nos da miedo nuestra oscuridad. No, no es una pregunta, ni una suposición, es una afirmación. La sociedad en la que nos hemos desarrollado cada día tiende menos a lo humano; cada vez nos sujetamos más fuerte de la superficialidad, procurando poco, o nada, las partes vitales que componen al hombre. Cuerpo, mente y espíritu. Muchos creen que estos tres elementos funcionan por separado. Sin embargo, el ser humano es las tres cosas al mismo tiempo y una sin la otra no sería absolutamente nada. Las mentes cerradas también tienen dos ojos, dos orejas, una boca, un cerebro. Tienen las mismas facultades, pero prefieren no ocuparlas. El problema radica en que, de verdad, nos da miedo nuestra oscuridad. ¿Por qué? Porque desde pequeños nos enseñan que es mala.        Cuando comenzamos a dormir solos, nos asustamos cuando nuestros padres nos apagan la luz porque pensamos que saldrán monstruos o fantasmas para atormentarnos. Corremos aterrados de los lugares oscuros. "La luz es ...