Conectada
Todo es temporal. Una aseveración dolorosa y difícil de aceptar que, aunque algunas veces reconforta saberlo, la mayoría de las veces deja un inexplicable vacío que aún no he hallado cómo aliviar. En muchas ocasiones he asegurado comprenderlo todo, dándome cuenta, en cada una de ellas, de que no había entendido nada en realidad. Es por eso que ahora le he quitado peso a intentar saber, a intentar resolver cada enigma que se me cruza. He decidido mejor concentrarme en disfrutar el presente, lo único que tengo, lo único que vivo, lo único que siento. Si hay algo de lo que tengo certeza es que no está en mis manos el desenlace de la historia, únicamente el desarrollo y la manera de abordar el clímax me pertenecen; mi reacción ante la acción del Universo me llevará a un destino. Con el tiempo, después de haber perdido mucho, llegué a la conclusión de que, si todo es transitorio, entonces debo abrazarlo con más fuerza mientras pueda, dejar de temerle a la intensidad, a la profund...