Una casa nueva
Hay un abismo entre el día en que nací y hoy. Un espacio atemporal y desordenado que algunas veces se ilumina permitiéndome ver algo; son esos destellos lo único que recuerdo de mí antes de hoy. Pasa del mediodía, no me he levantado, no me lo han permitido mis huesos aunque el sofá parece querer escupir mi cuerpo como si algo de él le enfermara. Las paredes permanecen pálidas, casi todas vacías, carentes de detalle, aunque algunas partes de la casa tienen colores y leyendas aleatorias, como un pizarrón enorme que todos usamos cuando nos es necesario. Ahí pueden leerse desde ideas sumamente brillantes, hasta palabras aisladas que significan sólo una emoción momentánea, una ocurrencia banal, o un pensamiento nublado. A decir verdad, el lugar se asemeja a un taller de artes, tan ordenado como lo interpreten quienes están dentro, tan desordenado como lo perciban quienes lo ven desde fuera. De un tiempo para acá esta casa es fría; per...