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Mostrando entradas de 2020

El Monte Nada

Todas las conclusiones nos llevan a la nada. Es una afirmación que debemos recordar cada vez que vaguemos entre dudas de lo que sea. Cuesta trabajo aceptar que todo lo que hagamos, lo que pensemos, lo que digamos, terminará arrastrándonos al mismo lugar. La única diferencia está en la calidad de las cosas, el parámetro para medir si ha valido la pena este camino hacia la nada: la calidad de los sentimientos, de las ideas, de las palabras; la calidad de nuestro carácter y de nuestro actuar (la congruencia). Esta fue una lección que me dio Balthazar en cuerpo físico, y me lo ha explicado llevándome a subir el Monte Nada.             Una mañana nublada, sentada a la mesa y aún con café servido, abría paso a uno de los pasatiempos que me caracterizan: sobre pensar. Entraba y salía de golpe de mi palacio mental, como si un cable de mi mente tuviera un falso contacto. La pantalla de mi celular se iluminó con la frase "Sigues buscándolo y no lo vas a encontrar". N...

Encierro en lo incierto

A ratos siento que todo se ha vuelto incierto. Que ya no logro detectar si el tiempo es aún tiempo, que ya no sé cómo medirlo. Detrás de mi lente lo grabo todo, y a veces asfixia mi pecho sin motivo aparente. Cuando miro hacia adentro proyecto otro universo: la lluvia que no vuelve, el sol que no se va. Se le ha pasado la hora y aún así no se esconde. Y en mi cuerpo presente ya arde su infierno; se inquieta el espíritu viajero y fugaz, lleno de tanto ser, desbordándose una vez más. Hoy no he escuchado truenos, el cielo no se ha pintado de gris, ni se ha visto envuelto en la confusa humareda de la mente que le posee, pero ¿cuánto tiempo podrás guardarse la sangre que, sin querer, ha consumido? Gotea, se derrama y su alma pierde el peso que le engorda de incertidumbre.       El mundo está parado de manos, ya siente la presión en su cabeza, cada pensamiento almacenado palpita mientras pequeñas venas sobresalen en su sien. El corazón late más fuerte que una furiosa estampida...

Líneas

"¿Qué son ustedes?" Íntimos. La respuesta correcta a la inevitable pregunta debería ser esa: "íntimos compañeros de vida". ¿Qué es cualquier otro nombre comparado con ese? No es nada más que un pase gratuito a ser esclavo de las etiquetas, a convertirse en parte del vulgo. Pero el amor, ese es indescriptible y sin la intención de  romantizar el concepto, me atrevería a decir que se asemeja al mar, porque no tiene un comienzo, sólo empieza donde uno lo ve.      Tampoco debería terminar, más bien nuestro egoísmo —de humanos— es lo que le traza un final. Olvidamos algo tan sencillo como que nada dura para siempre. Por eso al amor no se le nombra, para que las personas, siendo nada, sean eternas. Sólo unos pocos comprendemos eso; que todos vamos por la vida en caminos perpendiculares a los de otros y, en cierto punto, los caminos tienden a cruzarse y a veces se vuelven, no paralelos, sino una sola línea.       Es eso. Nosotros ya no somos perpend...

De Lucifer y otras amistades

Es común temerle al diablo, pues el concepto ha sido mal utilizado a través de los años para la conveniencia de ciertos grupos específicos de la sociedad. Y no es del todo raro; en la balanza entre el bien y el mal necesaria para el ser humano, Satanás se ha convertido en la parte obscura y macabra que todos tenemos y no queremos reconocer. Sin embargo, a mi parecer, es ilógico tenerle miedo a “algo” o “alguien” a quien no conocemos. Esto no es más que prejuicio, un miedo infundido que la mayoría de las personas no se atreven a romper porque involucra asuntos “místicos” u otras índoles que, según quién sabe quién, el hombre no es capaz de manejar.         Pues yo sí me atreví, le abrí las puertas a Lucifer, ¡que resultó ser súper buena onda! Pero para empezar, si están pensando en el diablo, Satanás, el infierno, o cualquier otro concepto arraigado, proveniente de alguna religión, de entrada les digo que están equivocados. Si abren su mente, bienvenidos, si ...