David Bowie y sus alter egos (las voces en mi cabeza)
Extraño y misterioso. Multifacético. No existe una palabra más acertada en cuanto a David Bowie refiere. Una nave espacial colapsada en el año de 1947, dejó caer en el pedazo más privilegiado del planeta Tierra —el Reino Unido— a uno de los más talentosos artistas de los últimos tiempos. El mundo entero se regocijó sin saberlo. Desde que tengo memoria, la música ha estado presente en mi vida. Notaba, en mi interior, un fuego creciente que calentaba cada vez más al sonar de aquel rock de los años setenta, en que los que se consideraban genios, eran los talentosos, los creativos, los virtuosos, y no los que sólo vendían. Todas mis drogas han tenido autor. He tenido encuentros intrapersonales luego de inyectar Tarkus en mi brazo izquierdo; un delirio, dos, tres, y podría seguir contando, inhalando Dancing With the Moonlit Knight. Un instante más de David y, probablemente, no hubiera despertado jamás. Pero crecer en un país equivocado, a la larga, trae grave...