Encierro en lo incierto
A ratos siento que todo se ha vuelto incierto. Que ya no logro detectar si el tiempo es aún tiempo, que ya no sé cómo medirlo. Detrás de mi lente lo grabo todo, y a veces asfixia mi pecho sin motivo aparente. Cuando miro hacia adentro proyecto otro universo: la lluvia que no vuelve, el sol que no se va. Se le ha pasado la hora y aún así no se esconde. Y en mi cuerpo presente ya arde su infierno; se inquieta el espíritu viajero y fugaz, lleno de tanto ser, desbordándose una vez más. Hoy no he escuchado truenos, el cielo no se ha pintado de gris, ni se ha visto envuelto en la confusa humareda de la mente que le posee, pero ¿cuánto tiempo podrás guardarse la sangre que, sin querer, ha consumido? Gotea, se derrama y su alma pierde el peso que le engorda de incertidumbre. El mundo está parado de manos, ya siente la presión en su cabeza, cada pensamiento almacenado palpita mientras pequeñas venas sobresalen en su sien. El corazón late más fuerte que una furiosa estampida...